¿Cuál es la logística que aplica una lavandería?

Entre las tareas de la casa que tenemos que hacer varias veces a la semana se encuentra una que a veces aplazamos por pereza o porque el tiempo no acompaña, pero que es muy necesaria y nos puede acorralar y agobiar como ninguna otra.

Hacer la colada es una tarea esencial que tendemos a menospreciar, y hay que hacerla, pero cuando llega una racha de lluvias torrenciales o se nos estropea la lavadora disponemos de un recurso que agradecemos: las lavanderias barcelona.

Cómo aprovecharse de una lavandería

Solo tenemos que coger toda la ropa sucia que necesitemos lavar, llevarla en una cesta o en cajas y coger el coche o, si tenemos la suerte de tener una cerca, caminar unos cuantos metros. Una vez allí, según el tipo de lavandería, tenemos dos opciones: hacemos el encargo y volvemos para recogerlo a la hora acordada o bien, si es una lavandería autoservicio, el sistema es algo diferente.

Si es así, preguntamos por las máquinas libres y cómo funcionan si es la primera vez, pero generalmente hay que seleccionar programa y meter las monedas requeridas para el mismo y volver más tarde a recoger la ropa para meterla en la secadora, también a monedas, aunque es posible que esta última parte no nos interese: si lo que ha ocurrido es que se nos ha estropeado la lavadora pero hace buen día, podemos tender la ropa en la azotea sin problemas.

Pero no solo recurriremos a las lavanderías cuando tengamos problemas, sino que pueden ser muy útiles, y de hecho necesarias, en otras ocasiones, como por ejemplo cuando tenemos que lavar prendas especiales que por su tamaño o su composición tienen que ser lavadas por profesionales, en este caso mejor en lavanderías en las que la opción de dejar el encargo hecho exista. Hablamos por ejemplo de grandes edredones (incluso grandes peluches), abrigos de según qué tejidos o prendas tan importantes y delicadas como un vestido de novia.

La comodidad no se paga con dinero

Incluso hay gente que además de los momentos de necesidad puntual recurre a las lavanderías con regularidad porque le parece más cómodo, y no le falta razón. Al fin y al cabo en ellas hay máquinas de lavado y secado profesionales, con distinta capacidad de carga y por lo tanto adaptadas a las necesidades de varios tipos de clientes, no olvidemos que en familias numerosas tener que hacer varias coladas al día no es algo tan extraño, pero sí muy engorroso. Poder repartir la carga de trabajo entre la lavadora de casa y alguna de la lavandería es una gran ayuda.

Desde el otro lado del negocio, para un empresario poner una lavandería puede ser una muy buena idea: aparte de la inversión inicial en máquinas no es un negocio de difícil mantenimiento, todavía menos si es de autoservicio y la contratación de personal se puede reducir a una persona para atender dudas y problemas. Y sabe que siempre habrá demanda, aspecto en el que también puede ser interesante abrir una de 24 horas. Nunca se sabe cuándo se puede necesitar hacer una colada.

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